sábado, 25 de mayo de 2013

Los Siete Arcángeles de Dios.

 Después de la Santisima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ellos Son los reyes del Universo. No existe otro poder tan grande como el de los Arcángeles, son los representantes directos de Dios. Son llamados en otras culturas, los constructores del Orden Universal, los Arquitectos del Universo, Los Siete Iluminados, etc., Tienen diferentes misiones, y definidos son sus reinos.

 La palabra Arcángel se compone de un elemento prefijal que entra en la formación de palabras de origen griego con el significado de jefe, ser superior; archimandria en su adaptación romance tambien toma la forma arce, arci, archi, arc, arz, arcediano, arcipreste, arcángel, arzobispo, o bien la forma arqui: arquitectura, arquidiócesis. La palabra ángel, deriva tambien del griego "aggelo" por lo que la conjunción del elemento prefijo y la palabra ángel resulta Arcángel, el cual significa "príncipe", "principal", "ser superior", o Príncipe de los Ángeles.


 Los augustos Siete Iluminados por la luz de la Trinidad. Fueron ellos quienes elaboraron los mundos a las ordenes de Dios Padre. Son los Siete Misteriosos que todas las culturas mencionan con diferentes nombres. Se los denomina en India Los Siete Hijos de Aditi, tambien en otros sitios de oriente son los llamados Siete Espíritus en el Sol. En el Cristianismo y el Islam son los Siete Grandes Arcángeles.

 Si bien son entidades de gran poder en espíritu, tienen a su cuidado el orden de los planetas y estos constituyen su reino, pues los 7 grandes planetas están regidos por ellos. Los planetas serian la forma exterior de su poder y algunos componen nuestro sistema solar. Pero la naturaleza real es que son los Poderosos Hijos de Dios.

 Antiguamente, se reconocía que alrededor de los 7 Poderosos Hijos de Dios giraban las 12 Jerarquías Creadoras o los 12 grandes genios, que son las 12 Constelaciones del Zodiaco, de allí el basamento de la astrología mística.

 El mundo fue evolucionando y cambiando sus concepciones duales de cuerpo y espíritu para quedarse solamente con lo que la ciencia moderna puede ofrecer y que es una concepción materialista carente de espíritu, por eso hoy en día no puede compararse la ciencia con la religión, ni enfrentarlas, buscarle el sentido si no se toma en cuenta que la ciencia en su afán de progresar desposeyó de todo sentido espiritual a toda cosa que estudiara. La ciencia no tiene espíritu, ese es el gran error de nuestros días. Tratar de encontrarle una explicación puramente racional a ciertos hechos espirituales es desnudar verdades para quedarse con un elemento vacío, siendo que es el espíritu que inunda e infunde poder al objeto estudiado o visto.
 Por muchos años no se tomo en cuenta la verdad de los Ángeles, la historia reciente en películas e historias de ciencia ficción los evoco nuevamente y revivió su fe, pero tambien agiganto ciertas fantasías y alimento la imaginación de las personas con datos incorrectos y se trato de transferir ciertas dudas humanas a la dimensión angelical, como por ejemplo decir que los ángeles no tienen sexo, o que son todos femeninos o todos masculinos. En verdad, hay cuestiones que por simple deducción podrían asimilarse muy simplemente cuando no se conoce directamente y por experiencia propia una realidad.

 Mirar el mundo desde el punto de vista tan solo material o ver solamente el aspecto físico del fenómeno que es el universo sin tomar en cuenta el espíritu que los anima a ver, es un fracaso para el conocimiento del ser humano que egoístamente cree ser la única entidad animada de alma para reconocer su alrededor, Si se tomara en cuenta que el espíritu esta presente en todo, entonces el saber adquiriría un matiz mas claro y el camino seria mas recto para llegar a los misterios mas profundos a los que el humano siempre deseo llegar, pero si cuando llegue a ciertos umbrales los despoja de su sentido espiritual y cree que por haber descubierto algo antes inexplicable, ahora se convierte en algo mas de su dominio exclusivo, entonces, sus pasos ya no le conducen adelante, sino que vuelve hacia atras una vez mas, pues esta dicho que el ego no triunfara sobre el espíritu. Mientras el ego humano quiera montarse sobre el mundo como su regidor, no habrá evolución posible ni tampoco la rueda girara a su favor.

 Los santos no tienen ego, pero no carecen de fuerza o personalidad. Su presencia se hace sentir en todo momento, tanto en la tierra, como aun después de haber partido.

 Los Arcángeles están cerca y siempre lo han estado. Es hora de mirar el cielo, sea de día o de noche, ellos están allí, entre las nubes o en las estrellas, sus espíritus brillan reflejando la luz divina. Orar a Dios es una perfecta manera de conocer a los ángeles.

Oración de la Sangre de Cristo.

Señor Jesús, en tu nombre y con 
el Poder de tu Sangre Preciosa
sellamos toda persona, hechos o 
acontecimientos a través de los cuales 
el enemigo nos quiera hacer daño.


Con el Poder de la Sangre de Jesús 
sellamos toda potestad destructora en 
el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, 
debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas 
de la naturaleza, en los abismos del infierno, 
y en el mundo en el cual nos movemos hoy.

Con el Poder de la Sangre de Jesús
rompemos toda interferencia y acción del maligno. 
Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares 
y lugares de trabajo a la Santísima Virgen 
acompañada de San Miguel, San Gabriel, 
San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.

Con el Poder de la Sangre de Jesús 
sellamos nuestra casa, todos los que la habitan 
(nombrar a cada una de ellas), 
las personas que el Señor enviará a ella, 
así como los alimentos y los bienes que 
Él generosamente nos envía
para nuestro sustento.

Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos tierra, puertas, ventanas, 
objetos, paredes,  pisos y el aire que respiramos,
y en fe colocamos un círculo de Su Sangre
alrededor de toda nuestra familia.

Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos los lugares en donde vamos 
a estar este día, y las personas, empresas 
o instituciones con quienes vamos a tratar 
(nombrar a cada una de ellas).

Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos nuestro trabajo material y espiritual, 
los negocios de toda nuestra familia, 
y los vehículos, las carreteras, los aires, 
las vías y cualquier medio de transporte 
que habremos de utilizar.


Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos,
las mentes y los corazones de todos los habitantes 
y dirigentes de nuestra Patria a fin de que 
Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.

Te agradecemos Señor por Tu Sangre y 
por Tu Vida, ya que gracias a Ellas 
hemos sido salvados y somos preservados 
de todo lo malo. 

Amén.

Papa Francisco : "No hay peor pobreza material que no poder ganarse el pan".

 Hoy, el Papa Francisco se mostró preocupado por la pobreza que se vive en el mundo. "No hay peor pobreza material que no poder ganarse el pan", dijo el Sumo Pontífice. 

 Así lo expuso en su discurso a los participantes del encuentro internacional "Repensar la solidaridad para el empleo: los desafíos del siglo XXI" de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontífice, instituida hace veinte años por Juan Pablo II. 

 "El desempleo, la falta y la pérdida del trabajo es un fenómeno que se está extendiendo en amplias zonas de Occidente y que está propagando de forma preocupante los límites de la pobreza", expresó el Papa Francisco. 

 Además el Sumo Pontífice remarcó: "No hay peor pobreza material, me apremia subrayarlo, que aquella que no permite ganarse el pan y que priva de la dignidad del trabajo". 

 El Papa Francisco añadió que "algo que no funciona" ya que el desempleo no sólo afecta a los países de Sur sino a todo el planeta y de ahí la exigencia de "repensar el concepto de solidaridad, ya no como simple asistencia a los más pobres, sino como un replanteamiento global de todo el sistema". 

 "A esta palabra `solidaridad´ no muy bien vista por el mundo económico, como si fuera una mala palabra, hay que volverle a dar su merecida ciudadanía social", expresó el Papa Francisco.

domingo, 31 de marzo de 2013

DOMINGO DE RESURRECCIÓN.

 La Pascua es la conmemoración anual que las iglesias cristianas hacen del misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Para celebrar el "aniversario" de estos acontecimientos salvadores, cada año, en la fecha apropiada (el domingo después de la primera luna llena de primavera), los cristianos conmemoramos la Resurrección de Cristo (la Pascua).

 Esta conmemoración se prepara con los cuarenta días de cuaresma y se celebra resiguiendo los pasos de Jesús hacia el Calvario.

 Comenzamos el domingo de Ramos haciendo memoria de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. El Jueves Santo recordamos la última cena de Jesús con los apóstoles donde se instituyó el sacramento de la Eucaristía. El viernes conmemoramos la pasión y muerte del Señor en la Cruz.


 Finalmente, el Sábado Santo, lo pasamos esperando cerca del sepulcro de Cristo su resurrección que celebramos jubilosamente aquella noche en la Vigilia Pascual, que abre las grandes celebraciones del Santo día de Pascua, que se alargan durante 50 días hasta Pentecostés, la fiesta de la llegada del Espíritu Santo.

 La Vigilia Pascual (noche del sábado al domingo) es la celebración más solemne e importante de todo el año litúrgico cristiano. Aquella noche, pasada en vela, se bendice el Fuego nuevo y el Cirio Pascual, se canta el Anuncio de la Pascua, se leen las lecturas del Antiguo Testamento que nos narran la historia de la Salvación, sobre todo la primera pascua, la pascua judía que se sucede con la salida de los hebreos esclavos de Egipto y su éxodo hacia la Tierra Prometida, después de pasar el Mar Rojo.

 Las lecturas bíblicas finalizan con la solemne proclamación del Evangelio de la resurrección, precedida por el retorno del canto del Aleluya. Después se bendicen las fuentes bautismales, se bautizan a aquellas personas que se han preparado para ello y todos renovamos las promesas de  nuestro propio bautismo. Finalmente se celebra la Eucaristía Pascual, Eucaristía que repetimos cada domingo, y sobre todo los domingos de Pascua, para revivir la Resurrección de Cristo. Centro de la fe cristiana.

domingo, 24 de marzo de 2013

Conmemoración de la Entrada del Señor en Jerusalén (Domingo de ramos)


 En este día la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar su misterio pascual. Por esa razón, en todas las misas se hace memoria de esta entrada del Señor: por la procesión o entrada solemne antes de la misa principal, o por la entrada simple antes de las restantes misas. 

 La liturgia de este día expresa por medio de dos ceremonias, una de alegría y otra de tristeza, los dos aspectos del misterio de la Cruz. 

 Se trata primero de la bendición y procesión de las Palmas en que todo respira un santo júbilo, el cual nos permite, aún después  de veinte siglos, revivir la escena grandiosa de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. 


 Luego viene la Misa, cuyos cantos y lecturas se relacionan exclusivamente con el doloroso recuerdo de la Pasión del Salvador. 

Bendición de los Ramos y Procesión.

 En Jerusalén, y en el siglo IV, se leía en este domingo, y en el lugar mismo en que se realizó, el relato evangélico que nos pinta a Cristo aclamado por las turbas como rey de Israel, y tomando posesión de la capital de su reino. Y, en efecto, Jerusalén era imagen del reino de la Jerusalén celestial.

 Luego, el obispo cabalgando sobre un jumento, iba desde la cima del Monte de los Olivos hasta la Iglesia de la Resurrección, rodeado de la muchedumbre que llevaba en la mano ramos  y cantaba himnos y antífonas. 

 Semejante ceremonia iba precedida de la lectura del paso del Éxodo, relativo  a la salida de Egipto. El pueblo de Dios, acampado a la sombra de las palmeras, junto a las doce fuentes en que Moisés les prometió el maná, era figura del pueblo cristiano que corta ramas de palmeras y manifiesta que su Rey, Jesús, viene a liberar las almas del pecado y a conducirlas a las fuentes bautismales para alimentarlas después con el Maná eucarístico. 

 La iglesia romana, al adoptar uso tan bello hacia el siglo IX, añadió los ritos de la bendición de los Ramos. En esa bendición, la Iglesia implora sobre  « los que moran en las habitaciones en que se guardan, la salud del alma y cuerpo ». 

 Este cortejo de cristianos que, con palmas en la mano y entonando triunfantes hosannas, aclama todos los años en el mundo entero y a través de todas las generaciones la realeza de Cristo. 

  « Viendo por la fe ese hecho y su significación roguemos al Señor que, lo que aquél pueblo hizo exteriormente, nosotros lo cumplamos también espiritualmente, ganando la victoria sobre el demonio ». 

 Conservemos religiosamente en nuestras casas uno de los ramos bendecidos. Este sacramental nos alcanzará gracias, por virtud de la oración de la Iglesia, y afinazará nuestra fe en Jesús vencedor del pecado y de la muerte.

Un homenaje al Papa Francisco.