jueves, 14 de marzo de 2013

Apacienta mis ovejas.


 Cuando habían comido, Jesús dijo a Simón Pedro: —Simón hijo de Jonás, ¿me amas tú más que éstos? Le dijo: —Sí, Señor; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: —Apacienta mis corderos.

 Le volvió a decir por segunda vez: —Simón hijo de Jonás, ¿me amas? Le contestó: —Sí, Señor; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: —Pastorea mis ovejas.

 Le dijo por tercera vez: —Simón hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijera por tercera vez: “¿Me amas?” Y le dijo: —Señor, tú conoces todas las cosas. Tú sabes que te amo. Jesús le dijo: —Apacienta mis ovejas.

 De cierto, de cierto te digo que cuando eras más joven, tú te ceñías e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, y te ceñirá otro y te llevará a donde no quieras. 

San Juan (43:21:15) - (43:21:19)

martes, 12 de marzo de 2013

ORACIÓN A JESUCRISTO CRUCIFICADO:

 “Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.” (Éxodo 17:12)



Padre Celestial; en el santo nombre de tu Hijo Jesús, crucificado por mis pecados, y en el Amor del Espíritu Santo, vengo muy humildemente ante ti, con dolor por mis pecados. A través de la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te ofrezco el sacrificio de Jesús en la cruz, el cual vivo cuando lo recibo en la Santa Eucaristía.


Señor Jesús crucificado; te hablo humildemente, en la presencia de Nuestra Bendita Madre María. Reconozco que tu sufriste mucho por mí y por todos, y que estamos endeudados contigo para siempre. Señor; aprecio mucho tus sufrimientos por mí y por el resto de la humanidad.


Te agradezco el haberme salvado a través de tu dolor aplastante, a través de tus tantas heridas, a través de tu extremo cansancio y agonía y a través de tu Preciosa Sangre derramada con tanto dolor y amor por nosotros; a través de tu dificultad para respirar, a través de tu sudor y lagrimas, a través de tu paciencia misericordiosa, a través de cada esfuerzo que tu hiciste y a través de tu ofrecimiento total por mis pecados y por los pecados del mundo entero.


Señor a veces me quejo cuando tengo un pequeño infortunio, o una herida o cuando estoy enfermo o cansado, o rechazado, o despreciado o condenado. Pero tu cuerpo entero fue cubierto con heridas dolorosas; fuiste perforado con dolor por la corona de espinas, tu fuiste despojado de tu carne con la flagelación, fuiste insultado con terribles blasfemias, fuiste escupido, fuiste humillado, fuiste infligido nuevamente con heridas sobre tu herido hombro por el peso aplastante de la cruz, tu fuiste herido nuevamente sobre tus heridas por el despojo brutal de tus vestiduras, fuiste perforado dolorosamente por lo clavos en la cruz, fuiste colgado sobre la cruz para sangrar dolorosamente hasta tu muerte, sufriste asfixia a medida que te resultaba mas doloroso respirar, pero tu agonía física no se comparaba con tu agonía espiritual porque Tu eres Dios, y tu alma santa sufrió con pena mientras tu entregabas tu vida a cambio de nuestra vida eterna.


Tu viste la ingratitud de los hombres por tu gran sacrificio, y sufriste por el orgullo de nuestros pecados, por la agresividad de los que tu creaste con tanto amor, por el odio de los hombres que reciben siempre todo tu amor si tan solo vienen a ti.


Mi Señor Jesús crucificado, vengo humildemente ante ti, eterna fuente de sanación y de vida, Poderosa fuente de nuestra Resurrección, alimento para nuestras almas en la Sagrada Eucaristía, refugio eterno de la Luz Divina, puerta a la Majestad y Gloria del Padre y de nuestra única esperanza y salvación.



Divino Señor Misericordioso, ruego y suplico a nombre de toda la humanidad por tu misericordia y compasión, por tu sanación y bendiciones y por tu Salvación.


Oh, Precioso tesoro del Cielo, Tu que te ocultas al orgulloso, llena mi corazón de humildad y de pureza para poder ser digno de recibir las promesas de la vida eterna en Tu Gloria con el Padre y el Espíritu Santo. Amen.


Señor en tu Sagrado Corazón coloco mi corazón unido a todas mis necesidades y mis deseos, te presento humildemente mis peticiones, por favor dígnate a escuchar mi súplica, abrázame con tu amor, responde a mi alma, mírame como tu hijito que viene atraído por tu amor.


Mi Señor Jesús; en tu cuerpo crucificado yo coloco reverentemente mis pecados, mis enfermedades y las de la gente por quien ruego; puesto que tu sufriste por nuestros sufrimientos y pagaste por nuestros pecados. Disuélvelos por favor en tu misericordia; concédeme estas peticiones en tu nombre santo y en el nombre de tu dolorosa madre, mi madre. Amén.

Breve mensaje por la Paz mundial:


 "La verdad los hará libres" (Jn 8:32) y la verdad es que somos todos hermanos e hijos del mismo Dios.

domingo, 24 de febrero de 2013

TIEMPO DE CUARESMA

  La Cuaresma es el tiempo comprendido entre el Miércoles de Ceniza y la Pascua de Resurrección, o sea, los cuarenta días de ayuno que consagra la Iglesia a honrar la memoria del rigurosísimo que Jesús hizo en el desierto, y a prepararse para la celebración de la Pascua. Está demostrado que la Cuaresma fue instituida por los Apóstoles, lo mismo que los ayunos que le son anexos. Que en un principio se observaron con más rigor, y acaso con menos método y uniformidad, es también lo más probable; pero de ahí ¿puede deducirse en buena lógica, como lo dedujeron algunos protestantes, que ni la Cuaresma ni los ayunos cuadragesimales eran de institución apostólica?


 La circunstancia de empezar la Cuaresma por el Miércoles de Ceniza, día en que la Iglesia, al señalar con ceniza nuestra frente, diciéndonos: «Acuérdate hombre que eres polvo, y que en polvo te has de convertir», «Memento, homo, quia pulvis es et in pulverem reverteris», nos exhorta a hacer penitencia por nuestros pecados, a semejanza de la austerísima que hacían los primitivos cristianos, no privada, sino públicamente, pidiendo perdón a todo el mundo, a las puertas de los templos por las calles y las plazas…; la circunstancia de celebrarse en el transcurso de esos cuarenta y seis días -contando los domingos , en que no se ayuna, ni se permite promiscuar- los principales misterios de la vida pública de Nuestro Señor, con sus milagros estupendos y sublimes enseñanzas en bien de la ciega humanidad…, la circunstancia, sobre todo, de celebrarse en los últimos días de ese tiempo santo los funerales del Hombre-Dios, cubriéndose de luto los altares el Domingo de Pasión, saliendo a recibirle con olivas y palmas el Domingo de Ramos, lavando y besando los pies de los pobres el Jueves Santo, visitando los monumentos, asistiendo alas tinieblas del miércoles, jueves y viernes de la Semana Santa, después de haber llorado a los pies de María el Viernes de Dolores, acompañándola el viernes siguiente en su angustiosa soledad…: Todo esto hace que el tiempo de Cuaresma presente ese tinte de saludable tristeza que convida al ayuno , a la mortificación y a la penitencia, que presto se tornan en puras alegrías y santos 
regocijos de la Pascua Florida.

Sacado de: www.eccechristianus.wordpress.com

sábado, 17 de noviembre de 2012

Evangelio del día: la venida de NSJC

Evangelio según San Marcos 13,24-32:

 En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. 

Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. 

Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte. 

Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. 


Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. 

Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. 

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 

En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Oración para invocar la protección del Arcángel San Miguel (llama violeta)

ORACIÓN PARA INVOCAR LA PROTECCIÓN DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL (REZAR DURANTE LA MAÑANA Y LA NOCHE)

YO SOY LA LLAMA VIOLETA
YO SOY LA LLAMA VIOLETA
QUE ACTÚA EN MI AHORA
YO SOY LA LLAMA VIOLETA
SOLO ANTE LA LUZ ME INCLINO
YO SOY LA LLAMA VIOLETA
RESPLANDECIENDO A TODA HORA
YO SOY LA LLAMA VIOLETA
RELUMBRANDO COMO EL SOL
YO SOY LA LLAMA VIOLETA
YO SOY EL PODER SAGRADO
DE DIOS HECHO RADIANTE E INTEGRO.


AMADO ARCÁNGEL MIGUEL TE PIDO E INVOCO DICIENDO ASI:
CON TU ESPADA FLAMIFERA AZUL, CORTANDO LOS LAZOS DE MAGIA QUE ME ATAN AL BAJO ASTRAL.
YO SOY, EN NOMBRE DEL PADRE, YO SOY EN NOMBRE DEL HIJO, YO SOY EN NOMBRE DEL ESPÍRITU SANTO.
YO SOY, YO SOY, YO SOY, GRACIAS PADRE, QUE ASÍ SEA.

ARCÁNGEL MIGUEL

ENCIENDE EL PODER DE DIOS, PROTEGE MI MUNDO AHORA,
TU ESTANDARTE DE FE SOBRE MI DESPLIEGA
TRASCENDENTE RAYO AZUL, DESTELLA AHORA A TRAVÉS DE MI ALMA
YO SOY, POR LA MISERICORDIA DE DIOS
HECHO RADIANTE E INTEGRO, ME ENVUELVO 
EN UN MANTO DE LUZ INCANDESCENTE
QUE ME HA HECHO INVISIBLE A TODA PERTURBACIÓN HUMANA Y DE BAJO ASTRAL
YO SOY, YO SOY, YO SOY

INVOCACIÓN:

YO SOY UN SER DE FUEGO VIOLETA
YO SOY LA FUERZA QUE DIOS DESEA
YO SOY, YO SOY, YO SOY.

martes, 17 de julio de 2012

El rezo del Santo Rosario (como rezarlo)

 MODO DE REZARLO:


1. Hacer el signo de la cruz y rezar el símbolo de los apóstoles o el acto de contrición.

2. Rezar el Padrenuestro.

3. Rezar 3 (tres) Avemarías y Gloria.

4. Anunciar el primer misterio. Rezar el Padrenuestro.

5. Rezar 10 (diez) Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

6. Anunciar el segundo misterio. Rezar el Padrenuestro.

7. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

8. Anunciar el tercer misterio. Rezar el Padrenuestro.

9. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

10. Anunciar el cuarto misterio. Rezar el Padrenuestro.

11. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

12. Anunciar el quinto misterio. Rezar el Padrenuestro.

13. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

14. Rezar la Salve.



ORACIONES DEL ROSARIO:

SEÑAL DE LA CRUZ

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

 Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

 Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

PADRENUESTRO

 Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

AVEMARÍA

 Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

 Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIAS

Puede usarse una de estas dos:


1)María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

2)Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima).

SALVE

 Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

 Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.



MISTERIOS DEL ROSARIO:

               
MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábado)

1. La Encarnación del Hijo de Dios.


2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.


3. El Nacimiento del Hijo de Dios.



4. La Purificación de la Virgen Santísima.



5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.



MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes)

1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.



2. La Flagelación del Señor.



3. La Coronación de espinas.



4. El Camino del Monte Calvario.



5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.



MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingo)

1. La Resurrección del Señor.



2. La Ascensión del Señor.




3. La Venida del Espíritu Santo.



4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.



5. La Coronación de la Santísima Virgen.



MISTERIOS LUMINOSOS (jueves)

1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.




2. La Auto-revelación de Jesús en las bodas de Caná.



3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.



4. La Transfiguración.



5. La institución de la Eucaristía.



¿Cómo rezar el Rosario con eficacia?

 El Rosario debe ser rezado digna, atenta y devotamente.
  Fray Antonio Royo Marín, dominico y renombrado teólogo, explica cada uno de estos tres términos:

"a) Dignamente: Esta primera condición exige que, por lo menos, el rezo del Rosario se haga de modo decoroso, como corresponda la majestad de Dios, a quien se dirige principalmente nuestra oración.
 Para eso, el mejor procedimiento es rezarlo de rodillas frente al sagrario - lo que nos obtiene una indulgencia plenaria (1) - o frente a una imagen de la Virgen. Pero se puede rezar también en cualquier otra postura digna (por ejemplo, sentado de manera conveniente, paseando por el campo, etc.)

b) Atentamente: La atención es necesaria para la irreverencia que puede ocurrir, en caso que haya una distracción voluntaria ¿Cómo querer que dios nos escuche, si comenzamos por no escucharnos a nosotros mismos?   

  Sin embargo, no toda distracción es culpable. No tenemos un control despótico sobre nuestra imaginación, sino solamente político - como enseñan los filósofos -, y no podemos evitar que se nos escape sin nuestro permiso. las distracciones involuntarias no invalidan el efecto meritorio e impetratorio de la oración, desde que hagamos lo posible por frenarlas y evitarlas (...)

c) Devotamente: La devoción consiste en una voluntad lista para las cosas referentes al servicio de Dios."